January 6, 2012

December 31, 2011

Feliz 2012… a todos. Esta es una entrada que probablemente debería haber ido en La Vida es Beta, pero llevo ya medio mes con el hosting caducado y diciembre ha sido un mes tan caótico que pese a tener ya preparado al que haré la mudanza no he tenido tiempo para moverlo todo en condiciones. Supongo que diciembre ha sido tan caótico como, en general, lo ha sido todo el año. Porque me cuesta, a apenas 4 horas y media de que se acabe, hacerme una idea global. Y dudo, dudo bastante entre si ha sido una completa mierda o un año normalito a secas que tuvo la mala suerte de llegar después de uno extraordinariamente bueno.
Lo único quizá es que en 2011 aprendí muchas cosas. Las aprendí por la via dura, a palos, pero las aprendí. Si yo tuviese un hijo, ahora mismo, o incluso un primo o un hermano que acabase de nacer y fuese un bebé me pondría delante de él y le diría: shit happens. Es así, va a ocurrirte toda la vida y la única forma de comportarse de manera madura frente a ello es aceptarlo. Así que sí, aprendí cosas a base de que me caiga mierda, pero aparte de las inconveniencias propias supongo que es una manera tan válida como cualquier otra.
Aprendí a diferenciar que por mucho que te empeñes hay gente que no merece la pena, pero aprendí también que hay gente que está literalmente a tu lado y merece una oportunidad. Aprendí que cuando te enamoras hay muchas cosas que ves, pero otras tantas que no. Aprendí que estar en el suelo duele, pero coño, se está agusto. Aprendí que hasta que no cierras un capítulo de tu vida no estás en condiciones de empezar el siguiente,  y que además, probablemente, sea la mejor manera de cagarla también en ese.  
Aprendí que los ojos dicen muchas cosas, mirad a las personas a los ojos cuándo habléis con ellas y veréis a lo que me refiero. Que a los amigos hay que tenerlos cerca, a los enemigos más cerca todavía y que de  la gente que ni una cosa ni la otra hay que olvidarse. Que vas a tenerle que decir adiós a personas que llevan contigo toda la vida, que te va a doler, pero nada de lo que hagas va a prepararte. Es lo curioso sobre darse de morros contra la realidad, no importa que creas estar listo, cuando te la pegas, duele igual. Conocí a muchas chicas guapas, a chicas feas que eran guapas por dentro y a chicas que eran como un troll de las cavernas pero divertidísimas. 
Y no me reí lo suficiente, no dije te quiero lo suficiente, no hablé lo suficiente de cosas que me gustan, no hice lo que me gusta todo lo que debería haberlo hecho. No escribí lo suficiente, no dije mi opinión lo suficientemente alto, no sonreí cuando debía y bueno, tampoco bebí lo suficiente, ni desconecté ni me fui de fiesta lo suficiente ni estuve solo lo suficiente. Y es que sucede que a menudo estar solo es bastante mejor que estar acompañado. Aprendí que me gustan los gatos.
Y aprendí que decir adiós puede ser lo mismo que decir hasta luego, aprendí un montón de cosas que podría expresar de manera todavía más críptica y envueltas en filosofía todavía más barata y sentimentaloide, así que no seguiré, pero las aprendí. 
Y crecí mucho en Hipertextual, conocí a gente maravillosa, trabajo todos los días junto a personas increíbles con muchas ganas de hacer las cosas bien y con un talento que hoy, casi dos años después, me sigue sorprendiendo, a diario. Aprendí que bloguear es parte de lo que soy, que no voy a dejar de hacerlo nunca, y que pocas cosas me reconfortan más, al final de un día de mierda, que el sonido de mis dedos contra un teclado y el ritmo batiente de las letras apareciendo en una pantalla.
Pero por primera vez en 22 años, creo estar bastante orgulloso de cómo soy, así que lo pongo aquí en esta lamentable semireflexión pseudopoética para que dentro de un año cuando lo lea y vuelva a pensar en cómo ha sido mi 2012 me acuerde de que lo primero de todo debería dar gracias por que lo peor que me haya pasado estos 12 meses haya sido tener una jodida crisis existencial. A los que os quiero, y sabéis quienes sois, lo hago, con todas mis fuerzas, aunque no os lo diga, sois parte de lo que me impulsa a escribir esto mismo y parte de que sea feliz. A los que no os quiero, no os conozco lo suficiente. Y a los que simplemente pasáis por aquí, hola, buenas tardes.
A nivel personal me podrá ir mejor o peor, pero 2012 va a ser un año muy emocionante, con muchas novedades, muchas cosas interesantes sobre las que escribir y sobre las que hablar, mucha discusión y espero que con muchas más revoluciones que 2011. Te espero con ganas, 2012, trátame bien, anda. 

Feliz 2012… a todos. Esta es una entrada que probablemente debería haber ido en La Vida es Beta, pero llevo ya medio mes con el hosting caducado y diciembre ha sido un mes tan caótico que pese a tener ya preparado al que haré la mudanza no he tenido tiempo para moverlo todo en condiciones. Supongo que diciembre ha sido tan caótico como, en general, lo ha sido todo el año. Porque me cuesta, a apenas 4 horas y media de que se acabe, hacerme una idea global. Y dudo, dudo bastante entre si ha sido una completa mierda o un año normalito a secas que tuvo la mala suerte de llegar después de uno extraordinariamente bueno.

Lo único quizá es que en 2011 aprendí muchas cosas. Las aprendí por la via dura, a palos, pero las aprendí. Si yo tuviese un hijo, ahora mismo, o incluso un primo o un hermano que acabase de nacer y fuese un bebé me pondría delante de él y le diría: shit happens. Es así, va a ocurrirte toda la vida y la única forma de comportarse de manera madura frente a ello es aceptarlo. Así que sí, aprendí cosas a base de que me caiga mierda, pero aparte de las inconveniencias propias supongo que es una manera tan válida como cualquier otra.

Aprendí a diferenciar que por mucho que te empeñes hay gente que no merece la pena, pero aprendí también que hay gente que está literalmente a tu lado y merece una oportunidad. Aprendí que cuando te enamoras hay muchas cosas que ves, pero otras tantas que no. Aprendí que estar en el suelo duele, pero coño, se está agusto. Aprendí que hasta que no cierras un capítulo de tu vida no estás en condiciones de empezar el siguiente,  y que además, probablemente, sea la mejor manera de cagarla también en ese.  

Aprendí que los ojos dicen muchas cosas, mirad a las personas a los ojos cuándo habléis con ellas y veréis a lo que me refiero. Que a los amigos hay que tenerlos cerca, a los enemigos más cerca todavía y que de  la gente que ni una cosa ni la otra hay que olvidarse. Que vas a tenerle que decir adiós a personas que llevan contigo toda la vida, que te va a doler, pero nada de lo que hagas va a prepararte. Es lo curioso sobre darse de morros contra la realidad, no importa que creas estar listo, cuando te la pegas, duele igual. Conocí a muchas chicas guapas, a chicas feas que eran guapas por dentro y a chicas que eran como un troll de las cavernas pero divertidísimas. 

Y no me reí lo suficiente, no dije te quiero lo suficiente, no hablé lo suficiente de cosas que me gustan, no hice lo que me gusta todo lo que debería haberlo hecho. No escribí lo suficiente, no dije mi opinión lo suficientemente alto, no sonreí cuando debía y bueno, tampoco bebí lo suficiente, ni desconecté ni me fui de fiesta lo suficiente ni estuve solo lo suficiente. Y es que sucede que a menudo estar solo es bastante mejor que estar acompañado. Aprendí que me gustan los gatos.

Y aprendí que decir adiós puede ser lo mismo que decir hasta luego, aprendí un montón de cosas que podría expresar de manera todavía más críptica y envueltas en filosofía todavía más barata y sentimentaloide, así que no seguiré, pero las aprendí. 

Y crecí mucho en Hipertextual, conocí a gente maravillosa, trabajo todos los días junto a personas increíbles con muchas ganas de hacer las cosas bien y con un talento que hoy, casi dos años después, me sigue sorprendiendo, a diario. Aprendí que bloguear es parte de lo que soy, que no voy a dejar de hacerlo nunca, y que pocas cosas me reconfortan más, al final de un día de mierda, que el sonido de mis dedos contra un teclado y el ritmo batiente de las letras apareciendo en una pantalla.

Pero por primera vez en 22 años, creo estar bastante orgulloso de cómo soy, así que lo pongo aquí en esta lamentable semireflexión pseudopoética para que dentro de un año cuando lo lea y vuelva a pensar en cómo ha sido mi 2012 me acuerde de que lo primero de todo debería dar gracias por que lo peor que me haya pasado estos 12 meses haya sido tener una jodida crisis existencial. A los que os quiero, y sabéis quienes sois, lo hago, con todas mis fuerzas, aunque no os lo diga, sois parte de lo que me impulsa a escribir esto mismo y parte de que sea feliz. A los que no os quiero, no os conozco lo suficiente. Y a los que simplemente pasáis por aquí, hola, buenas tardes.

A nivel personal me podrá ir mejor o peor, pero 2012 va a ser un año muy emocionante, con muchas novedades, muchas cosas interesantes sobre las que escribir y sobre las que hablar, mucha discusión y espero que con muchas más revoluciones que 2011. Te espero con ganas, 2012, trátame bien, anda.